Mi estimado Señor; No temas. No te muevas. No hables. Sigue así donde estas, quiero mirarte, yo te he mirado mucho pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate dónde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos... te lo ruego, no abras los ojos si te es posible... son tan bellas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío... No abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, de repente sentirás el calor de mis labios sobre de ti, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos... hasta que al final te bese en el corazón, porque te deseo, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te deseo, y con el corazón entre mis labios tú serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tú serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mío, y mírame, soy yo, quién podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran... tu lengua sobre mis labios, tú que deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre (ti)... despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá, hasta el final. |
¡¡¡Vaya cartitas que me has puesto!!! Ves sacando los kleenex que vamos te lleno el blog de lagrimones...snif, snif...
ResponderEliminarTodas tienen un encanto especial aunque la de Noah...¡Ay! Pero la de Wentworth y esa carita de corderito cuando le dice donde está...¡No tengo palabras!
Son su permiso, miss Beth, yo pondría una más que me parte el corazón cada vez que la veo: Carta de una desconocida...https://www.youtube.com/watch?v=8PSnfZSfwf8
¡Feliz semana!Muakkkkkkkkkkk...
Noe, me he dejado "¡pila!" en el tintero, pero ya sabes cuánto me gusta coleccionarlas, así que no prometo no repetir entrada...besis!
EliminarMenuda selección de cartas! Todas maravillosas, aunque sólo conocía la de Wentworth y la de Darcy..:)
ResponderEliminarSin duda grandes momentos en la novela!
Sin duda Elena, hay tantas cartas preciosas (de pelis y de novelas y algunas reales que han pasado a la historia) que no he podido ponerlas todas... un abrazo!
EliminarBeth, una selección extraordinaria de cartas. Son muy diferentes entre sí y esto las hace más atractivas. La más intensa, erótica y que se escribe jugando con el propio cuerpo es la de Silk, ¡qué duda cabe! Es extraño que mientras el amante trata de restañar viejas heridas, con la suavidad que caracteriza a quienes han cometido errores, ella le contesta con una explosiva "cartasex" impregnada de deseo y rechazo, de sueños que repudian las caricias reales, instigaciones a excitación personal y no compartida porque sus atribulados pensamientos son más exaltados de esta forma y más ¿inocentes o discretos? La carta en el coche es muy importante porque es de las que expresas al inicio de la publicación: de las que "...el tiempo perpetúa en cajones olvidados..."
ResponderEliminarQuerida amiga Beth, me has hecho pasar un tiempo muy especial leyendo estas cartas y sabiendo que te agrada este medio comunicativo. Es una publicación excelente.
Un fuerte abrazo, querida Beth.
Me encanta leerte amigo Antonio,y percibir tu especial sensibilidad, que me conmueve.. ¡no sabes cuánto! gracias por pasarte y dedicar un rato a "mis cosas" un abrazo muy grande!
EliminarQué selección de cartas! De las mejores! Esas que nos traen recuerdos instantáneos de cuando las leímos por primera vez y las emociones que aún nos transmiten.
ResponderEliminarSimplemente hermosas. Besos
¡Hay tantas que me gustaría poner en el blog Luciana!, que se haría eterno, pero éstas sin duda son nuestras favoritas, me alegra leerte, un abrazo guapísima!
EliminarQué hermosura Beth, gracias por esta entrada tan maravillosa,leer de nuevo esas palabras tan queridas es una delicia, todas me gustaron mucho pero siempre voy a quedarme con los caballeros Austen, la carta de Darcy y LA carta del Capitán, ay Dios!...cómo me gusta más cada vez que vuelvo a leer Persuasión :)
ResponderEliminarUn abrazo!
Jazmín.
¡Te comprendo perfectamente Princesa!, las cartas de los caballeros Austen siempre nos cautivan, por muchas veces que las leamos.. por eso las he elegido entre tantas y tantas que me gustan... un abrazo muy grande!
EliminarMAGIA MAGIA PURAAA,
ResponderEliminarque gusto conocerte, me tienes de seguidora ¿como no? ¡me cautivaste¡
GRACIAS,
besos muchos ♥♥♥
Gracias Tramos, me encanta que te guste el blog, gracias por tus palabras!, un abrazo!
EliminarMe encanta!!!!!! Son perfectas, preciosas...sin palabras
ResponderEliminarSaludos!!