Mis Rincones Favoritos

sábado, 16 de abril de 2011

Pequeños Hallazgos en el Sótano

Me gusta bajar al sótano en la casa de mis padres, antiguamente se llamaba la carbonera porque allí se almacenaba el mineral para el invierno, pero ahora bajo y disfruto asombrada de  la ingente cantidad de trastos que se han ido acumulando con el paso del tiempo...
Allí, en un rincón escondidos en una caja de madera, hallé los periódicos de 1930, salpicados de agujeros de polilla y retazos de historias del pasado que me atraen desde siempre como un imán...

Un vendedor de café en El Cairo me invita a través de la portada de uno de esos periódicos, y no me puedo resistir a aceptar la invitación, sentarme y dedicar varias horas a contemplar atónita mis hallazgos..

No han cambiado tanto las cosas después de todo, hablan de la guerra de Abisinia y sus atrocidades, de política y como no, para desviar la atención de lo que realmente acontecía en el país nos mostraban la moda de París: ésta es la fabulosa colección de abrigos de pieles que se presenta esa temporada...

 La descripción para éstos vestidos es la siguiente: "Parábola de la moda sobre el fondo luminoso de la Costa Azul. Para el atardecer dorado que despide el último beso del sol ese lindo y señorial abrigo. Para la noche luminosidades en el Gran Casino éste forma "princesa" de seda de moiré, sin más adorno que la lazada de la misma tela y la línea quebrada de la falda"... Absolutamente rebuscado, pero así eran las cosas por aquel entonces.


Otra vez las páginas nos traen la actualidad siempre vieja y nueva a la vez, del concurso internacional de belleza, ese año se celebró en Río de Janeiro y la mayoría de las naciones movilizaron a sus representantes, ésta son algunas de aquellas muchachas...



Nuestra representante fue Pepita Semper, la primera  Miss España coronada en 1929, en aquel tiempo el título se llamaba "Señorita España",el jurado fue presidido por Torcuato Luca de Tena,
Más tarde participó en el «Certamen Internacional de Bellezas de París», conocido también como "Gran Concurso Internacional de Belleza". La víspera de la final fallecía en Madrid la reina Maria Cristina y Pepita, en señal de luto, se retiró del concurso. Como muestra de agradecimiento el rey Alfonso XIII le escribió una carta a su regreso.
                                                                        Pepita Semper


En 1930 , tímidamente nos asomábamos a Londres:

Támesis arriba , hacia los paraísos de Hampton Court y de Wargraves, todo es quietud y bruma, pero con la llegada de los días propicios harán irrupción las girls para alegría de los ojos y tormento de los corazones poco experimentados... 
El periódico nos orienta :
"Uno de los barrios extremos de Londres cabalga sobre una colina, en cuya cima hay un magnífico espacio abierto, un trozo de campiña inglesa , mitad salvaje y mitad urbanizada,¿vamos a beber un vaso de cerveza negra a la posada antigua que hay en un extremo de ese trozo de campiña?, el lugar es adecuado, porque esa taberna se llama "The spaniards", o sea, Los españoles, según cuenta la historia, esa taberna la establecieron hace siglos dos marineros oriundos del reino de Valencia que naufragaron en las costas de Cornuailles en uno de lo navíos de la armada invencible que Felipe II envió a pelear contra los hombres , pero no contra los huracanes".
 Actualmente es uno de los pub históricos que data del S.XVI, la historia cuenta que los dos hermanos se mataron el uno al otro en un duelo de honor tras discutir por una mujer.
Uno de los visitantes célebres que frecuentaba la posada antaño es el bandolero del siglo XVIII Dick Turpin y de hecho se dice que su fantasma aún se aparece a los usuarios del pub y que incluso se oye galopar a su cabalgadura en la distancia. Otros visitantes del pasado incluyen varios escritores como Dickens, Keats o Shelley.


 Al más puro Downton Abbey ó Upstairs-Downstairs, nos muestran a las amables y lindas sacerdotisas que presiden los ritos del té de las cinco y cuyas sonrisas se acentuarán al hallar las propinas discretamente dejadas debajo de los platos. Quizás en su día libre salgan a comprarse un pequeño capricho, ese que tanto anuncian en la prensa:



Porque los grandes lujos siempre se los han podido permitir los señores, los poderosos y ricachones, ( pero eso sucedía en 1930 y ahora, claro)


 Y casi al final de mi tarde sumergida en las brumas del pasado, me llama poderosamente la atención una reseña : El Monte Cervantes, un hermoso barco alemán dedicado al turismo, que llevaba a bordo 1.120 pasajeros y 302 tripulantes, había embarrancado en unas rocas cerca del estrecho de Magallanes .





Los radiogramas posteriores, comunicaron que el paquebote se había hundido durante la noche, después de ponerse a salvo pasaje y tripulación, excepto el capitán que continuó en su puesto de abordo hasta el último momento hundiéndose con el buque...
Mi imaginación vuela y veo al marino de pie sobre el puente del barco, viendo como la muerte se acerca paso a paso, sin que haya un momento de flaqueza en su ánimo ni laxitud cobarde en sus miembros... ¿para qué gritar?, ¿a quién pedir socorro?, es un ser humano, minúsculo organismo, comparado con los rugidos del mar embravecido.
Se llamaba Teodor Dreyder, dejó esposa y dos hijas, su cuerpo nunca apareció...¿cumplió con exceso su deber?... yo opino que sí, se olvidó de los afectos familiares,  los amores, la vida, el instinto de conservación, todo lo que nos ata y nos deleita, nos incita y nos arrulla, haciéndonos amar la vida intensamente...
Me dejó un sabor agridulce aquella tarde, mis hallazgos me ilusionaron pero no pude dejar de pensar en el capitán,... el héroe de mi sótano...










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